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Misión: Explotar el petróleo

ANTONIO GALLARDO

Würzburg - 4 ENE 2026 - 18:23

El actual presidente de los Estados Unidos, Donald J. Trump, se tomó la libertad de bombardear en la madrugada del sábado 03.01.2026 unas zonas de Venezuela con el objetivo de aprisionar a su líder: Nicolás Maduro.

El millonario convertido en presidente en dos ocasiones no consecutivas por votación, la primera en 2016 y la segunda en 2025 ha transformado Estados Unidos: su política anti migratoria, su demagogia y despotismo, su defensa de los derechos de Estados Unidos de recuperar su economía que, según Donald J. Trump, no se encuentra en buenas condiciones a causa del “robo” llevado a cabo por Europa, por China y otros muchos países, a los cuales les ha impuesto sanciones arancelarias, así como su voluntad de anexionar Groenlandia, territorio danés, a los Estados Unidos muestran el tipo de político al que nos enfrentamos.

No obstante, y dejando a un lado las características de su personalidad y sus intenciones, centrémonos en que el líder de Venezuela y su mujer han sido apresados para ser juzgados el lunes 05.01.2026 en Nueva York.

La conmoción mundial era masiva. La mayoría de los canales de televisión retransmitía a la población expectante la rueda de prensa convocada por Donald J. Trump el sábado 3.01.2026 a las 17:00 hora local en España. Maduro ha sido apresado, será juzgado y se trabajará para conseguir que Venezuela avance. Así se podría resumir el mensaje del presidente de los Estados Unidos.

Sin embargo, el objetivo real del magnate no es, y todo el mundo estará de acuerdo con la siguiente afirmación, liberar Venezuela, sino apoderarse del país con mayores reservas de petróleo en todo el planeta. Un total de más de 300 billones de barriles se encuentran ahí. Es uno de los objetivos que menciona Trump. Bajo el pretexto de acabar con el narcotráfico y con un régimen dictatorial, el presidente de los Estados Unidos ha autorizado una entrada forzosa de las tropas norteamericanas en Venezuela, el arresto por decisión unilateral de su líder y su esposa, así como su juicio por crímenes de lesa humanidad.

Las opiniones se dividen entre los que consideran esa intervención legítima y liberadora, y los que creen que se trata de una violación de los derechos humanos. Venezuela se ha quedado sin su líder principal, pero aún le queda a Delcy Rodríguez, anti Trump y dispuesta a luchar por su país descartando a los Estados Unidos como aliado.

El futuro está por ver. Las armas que tiene Venezuela para responder no parecen ser efectivas contra la superpotencia norteamericana, pero los narcotraficantes con los que, supuestamente, mantenía relaciones Maduro se han visto afectados. ¿Cuál será su reacción?

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