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El auge de VOX en 2025

ANTONIO GALLARDO
Würzburg - 19 SEP 2025 - 18:00

La ultraderecha en España, así como en otros países de Europa Occidental, suma adeptos a un ritmo irrefrenable. Las dificultades de la sociedad española con respecto a problemas como la inmigración, a la que se le atribuye parte de agresiones sexuales, una generalización que llevamos escuchando desde hace muchos años, o la corrupción política son armas del discurso incendiario de la ultraderecha, no exenta de pecados, pero suficientemente sagaz como para desviar la problemática existente en su partido (véase el caso de Torre Pacheco) hacia otros.

No obstante, la realidad, independientemente de lo poco que nos guste o pueda gustar, es otra. Vox ha subido 5 puntos en las encuestas según 40dB (del 12,4% en 2023 al 17,4% en 2025). Esto es consecuencia de un número considerable de votantes del PP (Partido Popular) que han decidido pasarse a la ultraderecha. En total se calcula que el PP habría perdido un 13,2% de votantes.

Si a todo esto le sumamos un análisis de la población votante, la mayor parte de los votantes de VOX tienen entre 25 y 34 años, una de las conclusiones que podemos extraer es la derechización de la población más joven, una población que, en el momento del nacimiento de VOX (12/2013) tenía entre 13 y 22 años; una parte vulnerable, adolescentes, y otra parte, los de entre 18 y 22 años, probablemente indecisa ante el panorama político-social y sus necesidades más básicas: empleo y vivienda.

La ultraderecha suma tanto votantes como adeptos, y la política europea es incapaz de detener este fenómeno. El tema da para mucho. Esperemos solucionarlo pronto.

La estrategia del renminbi

Antonio Gallardo 09.12.2025

China acaba de lograr un superávit de 1 trillón de dólares según el NY Times. El gigante “económico” basa sus exportaciones en una devaluación de su moneda que impide a la población china el acceso a opciones básicas desde nuestro punto de vista y que ofrecen otras sociedades, sobre todo, en la cultura occidental.

Ir al cine, comer en un restaurante son actividades sociales de las que muchos de nosotros disfrutamos y de las que no queremos privarnos. En algunos casos, los precios son astronómicos, pero eso no implica que, en ocasiones, no podamos permitírnoslo.

Sin embargo, cuando una moneda está devaluada, la sociedad del país en el que sucede este fenómeno pierde poder adquisitivo y eso limita el consumo. En este caso, ya no nos referimos únicamente a actividades de ocio u otros placeres, sino a necesidades básicas, como pueden ser ropa, comida o vivienda.

No obstante, una moneda fuerte en China como país exportador dificultaría el proceso puesto que pondría en alza los precios de producción, entre ellos los salarios de los trabajadores, y la competición con otros países se endurecería.

Asimismo, el éxito de China ha logrado financiar innovaciones tecnológicas en países como Rusia, Irán y Corea del Norte; países que a su vez pueden ofrecer protección al gigante, como se afirma en el NY Times.

La pregunta que subyace es si el gobierno chino realmente aboga por una mejora del estado de su pueblo o si solo se mueve por intereses económicos y políticos, es decir, si el bienestar social se encuentra en segundo o tercer lugar. China crece económicamente, pero a expensas de quién.

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